Sí, yo sé que estoy subiendo esta crítica tarde… MUY TARDE…

La verdad es que me dio mucha pereza ir a ver THE LAST JEDI a principios de diciembre. ¿Las razones? Bueno, ese es un mes complicado en el trabajo, no hay peor castigo para mí que andar en el centro comercial en temporada de compras navideñas, las filas para estas películas siempre son largas alrededor del estreno, y, con audiencias grandes y ruidosas, es imposible disfrutar realmente de un filme. De manera que decidí verlo hasta ayer.

Pero bueno, ¿qué me pareció THE LAST JEDI? Para ser franco, y arriesgándome a nadar contra corriente, me pareció que es un filme bastante bueno… Quizás, lo que me gustó más es como THE LAST JEDI decide hacer lo opuesto a THE FORCE AWAKENS. Me refiero a que se trata de una película que busca romper con el molde usual de STAR WARS y así experimentar (dentro de los límites de lo posible para una película “hecha por comité”) y hacer cosas nuevas e interesantes con una franquicia, que, tras ROGUE ONE, parecía dar indicios de estar entrando en una “bancarrota creativa”.

¿La trama? El filme arranca donde terminó el anterior. La premisa es muy similar a la del IMPERIO CONTRAATACA, con un relato desarrollado en medio de una larga persecución que consume la mayoría del filme, y que provoca que todo el elenco se divida en grupos más pequeños, cada uno con una subtrama particular. Por un lado, Rey anda en el planeta oceánico del final de la película anterior dando seguimiento a sus “asuntos Jedi” con Luke Skywalker. La General Leia, Poe Dameron y el resto de la Resistencia buscan escapar de la Primera Orden en el marco de esta persecución; mientras que Finn hace equipo con una nueva personaje – Rose – para buscar una tecnología que se espera, ayude en el escape.

Quizás, la decisión artística más notable que define esta nueva trilogía es que se trata de filmes excepcionalmente “meta” al respecto de sus personajes y de la narrativa más amplia que abordan. La nueva generación de cineastas escogidos para continuar con la historia de STAR WARS han decidido que estos nuevos capítulos deben tratar de una nueva generación de personajes en quienes se confía el legado de los filmes previos. Esto es bastante claro si uno atiende con cuidado las facetas centrales de Rey y Kylo. Ambos personajes han sido escritos como el arquetipo del fanático obsesionado con la parafernalia y la historia de los filmes previos, y que busca dar forma a su respectiva identidad en esos términos. O puesto de otro modo: si la historia de Anakin y Luke es sobre jóvenes que deben lidiar con una complicada relación con “padres” que no los criaron, la de Rey y Kylo es sobre cómo ambos deben lidiar con una complicada relación con la narrativa de esos filmes y la cultura producto de éstos que los crió.

Ahora bien, mientras THE FORCE AWAKENS es básicamente la historia del mae que quiere ser el nuevo Darth Vader y la muchacha que recién se da cuenta que quizás sea la nueva Skywalker, THE LAST JEDI es el filme en el que ambos ven esa ilusión hecha pedazos y son forzados a aceptar que las historias con las que crecieron no son perfectas, ni escritas en piedra; y que más bien está sujetas a cuestionamientos y re-contextualizaciones. Todo lo cual tiene sentido desde la perspectiva del plan de negocios de Disney. Piénsenlo: ellos no pagaron 4 mil millones de dólares por STAR WARS sólo para concluir que ninguna de las películas nuevas importa más que lo que se estrenó hace cuarenta años; o que las ideas, lecciones y filosofías de esos famosos filmes son inmutables. Por este motivo es que era de esperar que el filme actual fuera una historia sobre “perder a lo grande”, en la que todo el mundo “mete las patas” rotunda y continuamente, y donde nosotros nos damos cuenta que las leyendas y las figuras de autoridad del pasado no son tan confiables como pensábamos a primera vista.

Hacer algo así tiene consecuencias, especialmente en una franquicia tan querida como STAR WARS. En efecto, lo malo de este camino es que uno se arriesga a enojar a la base de fanáticos que quisieran que esta franquicia sea siempre lo mismo (algo que de algún modo está pasando como resultado de este filme y que ya auspicia lo que esperaremos del próximo, dada la (re)elección de J.J. Abrams para dirigirlo). No obstante, lo bueno es que historias (deprimentes) como éstas es en lo que STAR WARS funciona mejor. Lo mejor y más resonante de esta franquicia involucra historias de gente que mete las patas, pierde rotundamente y en las que figuras de autoridad mienten y esconden verdades relevantes.

Quizás por eso es que me gusta lo que hicieron con Luke Skywalker en este filme, y por lo que no entiendo la reacción negativa de algunos respecto a este personaje. Olvidando por un minuto que el “Luke superpoderoso” del REGRESO DEL JEDI no es muy interesante, ¿qué era lo que esperaba la gente ver? Más bien, yo diría que es poco sorpresivo que Skywalker haya decidido convertirse en un ermitaño loco, considerando que ese también fue el destino de Obi Wan Kenobi y Yoda en las películas anteriores (de hecho, pareciera que este es el único plan de retiro disponible para los Jedi). Además, no tendría sentido en la meta narrativa antes descrita que tengamos a Luke como super-papá viniendo a salvar a todo el mundo, ¿correcto? STAR WARS nunca ha sido la franquicia del “papá que viene a salvar el mundo”. Todo lo contrario, es la de los papás que meten la pata y decepcionan a todo mundo; y, en la que, si ellos llegan a ser de alguna ayuda, será en el último minuto, y a costa de sus propias vidas, como las “vedettes inculcadas en la Fuerza” que son…

Más que eso, creo que la versión de Luke que tenemos aquí lo hace una parte más activa de la trama de THE LAST JEDI. Habiéndonos recordado que la faceta central de Luke en la Trilogía Original era su egocentrismo y su disposición a reaccionar exageradamente cuando se “jala una torta”, tiene todo sentido encontrarse con esta versión más envejecida del personaje, en la que esos problemas de personalidad han sido enfatizados al punto de convertirse en un autodesprecio y un resentimiento profundo respecto a su propio trasfondo personal. Esta es la razón por la que la que la presencia debajo de la isla que tanto atemoriza a Luke no es más que un maldito espejo…

Por todo esto es que adoro la manera en que THE LAST JEDI aborda la relación entre Luke y Rey. Si bien el filme previo era algo sutil en la caracterización de nuestra nueva heroína, aquí notamos como Rey comparte algunas facetas con Luke: ella también es narcisista, tiene muy poca visión del futuro y es algo autodespreciativa de su condición social. Pero, mientras Luke está aterrorizado de sí mismo y cualquier otra persona en su linaje (ergo, la reacción exagerada que provocó el incidente con Kylo Ren), Rey resiente su propio origen, y en especial la idea de que ella sea una doña nadie de ningún lado (lo que explica por qué es que se lanza tan fácilmente al vacío ante la posibilidad de convertirse en una Jedi). Y, dados los hechos que toman lugar en este filme, es totalmente viable que ella ya sabía que no hay un gran misterio tras sus orígenes, y que ella decidió suprimir este recuerdo pensando en que era mejor no saber, que aceptar que no tiene un trasfondo muy particular. Todo lo cual es la patología cultural que uno esperaría de un mundo en el que la mitología reinante tratara sobre cómo el destino de todos descansa en las manos de un pequeño manojo de gente que comparte un linaje especial, y donde el resto no son más que peones irrelevantes de la trama.

Yo sé que es una revelación sutil, pero en realidad tiene implicaciones enormes para la meta-narrativa de STAR WARS. Verán, uno de los motivos de la bancarrota creativa de este universo es que tras la gran revelación que toma lugar en el IMPERIO CONTRAATACA (i.e.: que Luke es el hijo de Darth Vader), nos damos cuenta de que tenemos un relato contradictorio en que personajes aparentemente modernos habitan un mundo estructurado de forma claramente medieval (piénsenlo bien: STAR WARS es una historia de buenos contra malos en la que los malos son los gobernantes de un imperio recién constituido y los buenos, un grupo encabezado por los aristócratas que fueron derrocados). Por eso, el descubrimiento del trasfondo de Rey es brillante y representa algo nuevo e interesante para STAR WARS: la posibilidad de despedazar las estructuras de poder de los filmes previos en favor de nuevos relatos partiendo de lógicas de poder distintas.

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Crédito de fotografía: Walt Disney Studios Motion Pictures

Irónicamente, la parte más débil del filme es también la que consolida mejor este impulso hacia nuevas historias. THE LAST JEDI no es una película perfecta y reconozco que la subtrama en Canto Bight es problemática: es una secuencia muy extendida, algo repetitiva y un tanto aburrida. Con eso dicho, también me parece que es una sección crítica para el futuro de STAR WARS, dado que identifica el problema más obvio (y menos atendido) en la presentación de las estructuras políticas de este universo narrativo: la desigualdad social y de clase. Si hay algo claro de STAR WARS es que pareciera ser una serie de filmes obsesionada con la manera en que los miembros de un linaje real, varias órdenes religiosas-militares y otros personajes de alcurnia tienen aventuras a expensas de todos los demás.

La presentación de la “gente normal” es dudosa en estos filmes, dado que se trata siempre de tipos moralmente comprometidos y con una fama indeseable, como Han Solo, o miembros de la élite que no conocen el valor de su sangre, como Luke Skywalker. Por eso es que, el hecho de que THE LAST JEDI haya decidido tomarse el tiempo para poner a los dos personajes de orígenes más “sencillos” del reparto en un escenario super-glamouroso (pero que no es más que Mos Eisley, pero para gente rica), con el objetivo de señalar que los villanos no son únicamente los “nazis espaciales” sino que la clase acomodada que deja que los “nazis” hagan lo que les de la gana (pues se benefician económicamente de ello), constituye un hito en esta seria… así como un interesante destino de la franquicia a futuro. Al respecto, el final de la película (con el niño y la escoba) es absolutamente genial. Se enlaza bien con la idea del filme previo de que “ha habido un despertar en la fuerza”, pero señalando que éste no se amarra a los actos de las élites del pasado, sino que a nuevas realidades y estructuras que todavía ocupan adquirir una identidad propia.

Podría seguir escribiendo más sobre lo que me gustó de este filme, pero la crítica es bastante larga así como está. Nada más concluyo diciendo que THE LAST JEDI es un buen filme de STAR WARS, y un buen filme en general también. El futuro de STAR WARS es que vamos a seguir teniendo películas querámoslo o no, por ende, es de esperar que muchos de esos filmes serán porquerías (eso es inevitable). No obstante, creo que THE LAST JEDI no es uno de esos fracasos. Tenemos aquí un filme que cumple con todas las expectativas y subvierte otras, lo cual es bueno para una franquicia que empezaba a sentirse algo cansada…

8/10 – GENIAL

DIRECTOR: Rian Johnson. GUIÓN: Rian Jonson. FOTOGRAFÍA: Steve Yedlin. ELENCO: Mark Hamill, Carrie Fischer, Adam Driver, Daisy Ridely, John Boyega, Oscar Isaacs, Kelly Marie Tran y Laura Dern. DURACIÓN: 152 minutos.